miércoles, 19 de noviembre de 2014

Croquetas de zanahoria


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Es muy difícil lograr que los pequeños coman vegetales, pero si hacemos recetas sencillas y en donde ellos puedan participar y hacerlo divertido será más fácil.

Preparemos unas croquetas de zanahorias.



Se les llaman croquetas por lo “crocantes” que es un galicismo que refiere a crujiente.

Necesitamos dos zanahorias grandes, peladas y picadas muy finamente, si quieren pueden rallarlas.

Las ponemos en una sartén con un poco de aceite de oliva, le agregamos media cebolla pequeña y un diente también picados muy finamente.



Cuando cambien de color el ajo y la cebolla vamos a agregar 4 cucharadas de harina y seguimos rehogando.

Vertemos unos 100 ml de leche tibia, un poco de pimienta y sal, mezclamos muy bien.


Vamos a dejar reposar la mezcla en el refrigerador por un par de horas.

Formamos pequeños cilindros con la mezcla y las vamos a pasar por harina, huevo y pan molido.


Las freímos en aceite muy caliente.

Para servirlas, las decoramos con una ramita de perejil.



Es muy común que las croquetas acompañen ensaladas o carnes, ustedes elijan el modo de comerlas.

martes, 18 de noviembre de 2014

Carajitos del profesor

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Los Carajitos del Profesor es uno de los dulces más populares de la repostería asturiana  y han sido una creación de la célebre Casa del Profesor. 


Finalizada la Primera Guerra Mundial, allá por el año 1918 y casi a modo de celebración, se fundaba en la villa asturiana de Salas la Casa del Profesor, un restaurante café de la época, lugar de tertulia y entretenimiento. El establecimiento vio su época más dorada habiéndolo regentado el singular Falín, propietario del mismo e hijo del llamado Profesor, antiguo funerario y corresponsal de prensa, que en su época de profesor de música armonizó a toda la contornada desde tan ilustre local.


En las tardes de reunión y para los clientes habituales, la Casa del Profesor elaboraba unas pastas de avellana que hacían muy amenos aquellos cafés de invierno. Por aquel entonces ya habían regresado algunos emigrantes, de los que habían hecho las américas, que de vuelta a su pueblo natal y convertidos en indianos frecuentaban el local. 


El origen de su nombre es doble: el sustantivo se debe a cierto caballero, que haciendo uso de un apelativo sudamericano tuvo la ocurrencia de pedir un día a Falín: "¡Dame un carajo de esos!" y el origen del determinativo se debe a que el padre de Falín era el director de la banda de música de Salas, donde todo el mundo le conocía como «el Profesor» por tal razón. Pasaron muchos años antes de que sus fabricantes pudieran registrar éste tan rico vocablo, que en su época les fue denegado por ser tachado de inmoral.

La receta

Son muy fáciles de hacer, incluso podemos hacer que los pequeños participen:

Primero necesitamos una taza de avellanas peladas y trituradas, las mezclamos con media taza de azúcar, deben quedar muy bien integradas.

Le agregamos tres claras de huevo, de una por una la vamos integrando hasta quedar una masa blanda.

Con dos cucharas tomamos porciones que vamos colocando en una charola para hornear engrasada o con papel encerado o placa de silicón.

Vamos a meterlos en horno precalentado a 180ºC por veinte minutos.