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Pay de pavo y poro -- Aprovechar el recalentado



Es normal que luego de dos o tres días de comer recalentado navideño ya estemos saturados del mismo sabor, aunque sea delicioso y estemos por meses esperando esa cena.

Hay varias opciones que nos ayudan a aprovechar ese recalentado y disfrutarlo mucho más.

Podemos hacer varios "tuppers" y luego ir con algunos vecinos para intercambiarlos por otros con su propio recalentado y así probar otros sabores.

O podemos hacer platillos que incluyan lo que ya tenemos, por ejemplo este pay de pavo recalentado y poro.

Ingredientes
1/2 k pavo o relleno (del que quedó de navidad)
2 k poro
250g tocino
1 cuch mantequilla
1 ramita de tomillo
4 castañas (o nueces)
4 hojas de salvia (o 6 de albahaca)
1/2 k pasta de hojaldre
1 lt caldo de pollo
2 cuch harina
1 yema
Sal gruesa

Procedimiento
-Freír a fuego lento el tocino en cubitos con la mantequilla. Agregamos el tomillo y mezclamos durante 1 minuto.

-Agregamos el poro en medias rodajas gruesas.

-Agregamos el pavo en trocitos y la harina, mezclamos bien durante 1 minuto.

-Añadimos el caldo y reducimos (dejamos a fuego bajo durante 15 minutos hasta que el líquido disminuya).

-Reposar la mezcla en un colador durante 20 minutos y reservamos el caldo resultante.

Para la costra
-Amasamos la pasta durante 4 minutos y agregamos las castañas asadas y molidas en un mortero (lo mismo si son nueces) y la salvia o albahaca.

-Doblamos y volvemos a amasar para que las hojas y nueces queden bien mezcladas en la masa.

-Extendemos hasta quedar de 1/2 cm de grueso.

-En un refractario ponemos el pavo con los poros y cubrimos con la pasta. Hacemos pequeñas incisiones con un tenedor, para que no se infle mucho.

-Barnizamos con la yema y espolvoreamos un poco de sal gruesa.

-Hornear a 200°C hasta dorar la costra.

Para servir
-Cortar porciones individuales y bañar con el caldo que habíamos reservado.


A consentir a sus 5 sentidos con el recalentado!!!





La gastronomía como bella arte



Las artes son un fenómeno social que nacieron con la necesidad del hombre como especie de comunicarse y expresarse de una manera estética y bella a través de formas, movimientos, sonidos, colores y hasta sabores.



En la antigua Grecia se dividían las artes en mayores y menores. Las mayores eran aquellas que no requerían un contacto físico para su percepción, es decir, se apreciaban a través de los sentidos superiores: vista y oído. Mientras que las menores requerían del olfato, gusto y tacto para gozar con ellas.



El término “Bellas Artes” se empezó a utilizar por el siglo 18 para referirse a aquellas artes que a través de la estética y la idealización de la belleza lograban su desarrollo para representar al mundo y entorno que rodea al autor, mostrando el contexto y los parámetros socioculturales en las que se lleva a cabo.


Con todos estos datos, yo concluyo que la gastronomía es un arte, y aunque originalmente solo se consideraban bellas artes a las artes mayores, hoy por hoy, debería ser considerada como una de ellas, la octava.


La gastronomía nos comunica historia, entorno, humor, religión, sociedad, idiosincrasia, raíces y un sinfín de valores, al igual que las bellas artes reconocidas.


Desde siempre, los chefs y cocineros han sido reconocidos ampliamente, el mejor de ellos servía al monarca, así como el mejor músico tocaba en su corte, el mejor pintor hacía sus retratos, etc.

Con una buena ejecución la gastronomía, nos permite gozar a través de los sentidos mayores y menores, es decir “Consiente a los 5 sentidos”.